Historias

El millonario que quiere regalar el fondo del mar

Por Sebastián Ocampo · 9 de julio de 2026 · 6 min de lectura · ES·FR·EN

El hombre que hizo su fortuna vendiendo mundos virtuales por Steam está gastándola en el mundo menos explorado del real. Esta es la historia de Inkfish, de un submarino con nombre de dragón filipino y de un barco de 815 millones de dólares cuyo producto final será un mapa que no se venderá: se regalará.

En junio de 2026, el astillero noruego Vard firmó el mayor contrato de su historia: casi 700 millones de euros, unos 815 millones de dólares, por un solo barco. No lo encargó una petrolera ni una armada, sino la organización de investigación marina de un señor de Seattle que se hizo multimillonario vendiendo videojuegos. Gabe Newell, cofundador de Valve, creador de Half-Life y de Steam, la tienda donde media humanidad jugadora compra sus mundos virtuales, está construyendo la máquina de explorar el océano más capaz que haya existido.

Menos del 30 % del fondo del mar está cartografiado. Steam va a financiar el mapa, y el mapa será gratis.

La organización se llama Inkfish, y su premisa cabe en una frase que debería avergonzarnos como especie: menos del 30 % del fondo marino está cartografiado con estándares modernos. Tenemos mejores mapas de Marte que del planeta en el que vivimos, porque el agua bloquea las ondas electromagnéticas y cada kilómetro de profundidad hay que ganárselo con barcos, sonar y robots, metro a metro. Newell decidió que ese mapa era un buen destino para una fortuna: no una expedición, sino una flota permanente.

No empieza de cero. En 2022, Inkfish compró el barco y el sumergible de Victor Vescovo, el explorador de las Five Deeps: el primer vehículo tripulado de la historia en tocar el punto más profundo de los cinco océanos, Fosa de las Marianas incluida. Newell los rebautizó con humor de jugador: el barco de apoyo es ahora Dagon, como el dios marino de los relatos de terror, y el sumergible es Bakunawa, el dragón de la mitología filipina que se traga la luna. A la flota se han sumado el buque Hydra y un segundo barco de 100 metros, el RV6000, ya en construcción en el mismo astillero. Los números de los nombres no son casualidad: son la profundidad en metros a la que está pensado trabajar cada barco.

El RV11000, con entrega prevista en 2030, es el buque insignia de esa lógica: 11.000 metros significa poder operar en el fondo de la fosa más honda del planeta. Medirá 162 metros, alojará a 130 tripulantes y científicos y llevará dos sumergibles tripulados, un hangar con pocillo central (la piscina interior por la que se botan robots en mitad del oleaje) y un cabrestante con 12.000 metros de cable para alimentar y pilotar vehículos de control remoto en el abismo. Llevará también la mayor batería jamás instalada en un barco, capaz de darle doce horas de operación en silencio absoluto: el ruido de los motores ensucia el sonar y espanta a los animales que se pretende estudiar.

Aquí es donde esta historia se vuelve nuestra. En tierra, cuando un robot lleva un humano escondido detrás, solemos estar ante un truco de marketing, como los que documentamos en nuestra investigación sobre demos. Bajo el agua, la teleoperación no es una vergüenza sino la física: a 11 kilómetros de profundidad no llega ninguna señal de radio, así que un robot submarino o va atado a un cable de 12 kilómetros con un piloto humano al otro lado, o navega solo y a ciegas, sin poder pedir ayuda. El océano es el único lugar del mundo donde la pregunta que hacemos a cada robot (¿quién decide, la máquina o una persona?) no la responde el departamento de marketing: la responde el agua.

Y luego está la decisión más rara de todas: regalar el resultado. Inkfish ha comprometido que los datos de sus expediciones (los mapas, las muestras, las especies nuevas) se publicarán en repositorios científicos de acceso abierto. Hay una ironía hermosa en que el hombre que construyó la plataforma de pago más exitosa del software vaya a distribuir gratis el producto de la máquina científica privada más cara del mundo. Es la diferencia entre comprar un yate y comprar un legado: el mapa del fondo del mar que usen los investigadores de 2040 llevará dentro, sin decirlo, muchas horas de Half-Life.

En esta casa nos dedicamos a buscar a la persona detrás de la máquina, y pocas veces la seña es tan clara. Las máquinas de esta historia serán sonares, cabrestantes y robots colgando de cables de 12 kilómetros; la persona es un programador de Seattle que ya no necesita vender nada y eligió, entre todas las cosas que el dinero puede hacer, completar el mapa de su propio planeta y dejarlo en la puerta, envuelto, para quien lo quiera usar.

Fuentes

  1. Valve founder Gabe Newell backs 700M euro research ship capable of reaching Challenger Deep Forbes · 2026-06-13
  2. Vard signs contract with Gabe Newell's marine research organisation Inkfish for 162m vessel Boat International · 2026-06
  3. Tech billionaire Gabe Newell orders world's most capable deep-sea research vessel for $816 million Marine Insight · 2026-06
  4. Inkfish fleet: Gabe Newell orders research vessel for 700 million euros (ROV moon pool and 12,000 m winch details) BOOTE Magazin · 2026-06
  5. DSV Limiting Factor (renamed Bakunawa, support ship Dagon, sold to Inkfish in 2022) Wikipedia · 2026
  6. Vard begins construction on 100m RV6000 for Gabe Newell's marine research organisation Inkfish Boat International · 2025