Historias

El hombre que enseñó a saltar a las máquinas

Por Sebastián Ocampo · 26 de julio de 2026 · 7 min de lectura · ES·FR·EN

Durante cuarenta años, sus robots saltaron para demostrar que podían. A partir de ahora, saltarán solo si el turno lo pide. La empresa de los vídeos más vistos de la robótica ya tiene un solo dueño, y el dueño fabrica coches.

La noticia cabe en una línea de contrato: a mediados de julio, Hyundai Motor Group anunció la compra del 10% que SoftBank aún conservaba de Boston Dynamics, unos 325 millones de dólares según Bloomberg, y la empresa de robótica más famosa del mundo pasó a tener un solo dueño. No fue un arrebato: SoftBank ejecutó una opción de venta pactada en el contrato de 2021, que le permitía salir si la compañía seguía sin cotizar. Lo interesante no es la cláusula sino el plan que la acompaña: Hyundai quiere al humanoide Atlas soldando y moviendo materiales en su fábrica de Georgia en 2028, ampliando a ensamblaje hacia 2030, con una ambición declarada de hasta 30.000 unidades al año.

El profesor construye el laboratorio, el laboratorio se vuelve espectáculo, el espectáculo se vende tres veces. Y cuando el comprador definitivo quiere convertirlo en herramienta, el profesor ya está de vuelta en el laboratorio.

Para medir lo que se acaba de vender entero hay que volver a 1980, a un laboratorio de Carnegie Mellon donde un ingeniero llamado Marc Raibert construyó una máquina absurda: un robot de una sola pata que se mantenía erguido saltando, como un saltador de pértiga sin pértiga. La intuición de Raibert, doctorado en el MIT en 1977, era contracultural: el equilibrio no es quietud, es movimiento controlado. Se llevó su Leg Lab al MIT, y en 1992 fundó una empresa para comercializar aquello sin saber del todo qué vendería; llegó a pensar que acabaría siendo una casa de software de simulación. La llamó Boston Dynamics.

Lo que acabó vendiendo fue asombro. Del laboratorio salieron BigDog, la mula militar que pateaban los ingenieros para demostrar que no caía, y después la era de los vídeos: Atlas haciendo parkour, Atlas haciendo un mortal hacia atrás, Spot bailando. Ningún departamento de marketing de la historia de la robótica ha hecho tanto con tan poco guion. Y mientras los vídeos acumulaban cientos de millones de visitas, la empresa cambiaba de manos como un testigo de relevos: Google la compró en 2013, SoftBank en 2017, Hyundai tomó el 80% en 2021 valorándola en 1.100 millones de dólares. La compra de este julio, que implica una valoración cercana a los 3.300 millones, dice que el precio del asombro se ha triplicado en cinco años.

El hombre que lo empezó todo ya no es el dueño de nada de esto, y esa es quizá la parte más elegante de la historia. Raibert dejó el puesto de consejero delegado en 2019 y en 2022 fundó un instituto de investigación, hoy el RAI Institute, para volver a hacer exactamente lo que hacía en 1980: preguntarse cómo se mueve un cuerpo, sin fecha de entrega. El ciclo completo tiene algo de fábula: el profesor construye el laboratorio, el laboratorio se vuelve espectáculo, el espectáculo se vende tres veces, y cuando por fin el comprador definitivo quiere convertirlo en herramienta, el profesor ya está de vuelta en el laboratorio.

Aquí este periódico saca su lupa. Lo verificable: el dinero es real, la opción de venta es real, y las demos del Atlas eléctrico (presentado en abril de 2024, cuando se retiró el hidráulico) muestran tareas que Boston Dynamics declara autónomas, sin señales de teleoperación. Lo que todavía no existe: un turno completo de Atlas trabajando en público. Las 30.000 unidades al año son un objetivo, no una línea de producción, y 2028 es una fecha de presentación, no de contrato. Mientras tanto, Digit ya cobra por turnos reales en logística y Optimus sigue en preproducción: en la carrera de los humanoides, el que tiene los mejores vídeos aún no ha fichado en ninguna fábrica.

Para el lector, la traducción es esta: cuando un fabricante de coches paga por quedarse el 100% de un laboratorio legendario, está diciendo que la próxima década de los humanoides se decide en las fábricas, no en los salones ni en los escenarios. Es el mismo patrón que cuando Amazon compró los robots de Locus... y a sus dueños: el comprador industrial no colecciona demos, compra capacidad. Lo que hay que vigilar tiene fechas: las primeras imágenes de Atlas en la planta de Georgia, si 2028 aguanta como fecha, y si Hyundai convierte en negocio lo que durante cuarenta años fue, sobre todo, la mejor función del circo. Los vídeos virales eran el laboratorio. La soldadura a las tres de la madrugada, sin cámaras, será el examen.

Fuentes

  1. Hyundai Motor Group's Statement on Boston Dynamics Hyundai Motor Group · 2026-07
  2. Hyundai to Buy SoftBank Boston Dynamics Stake in Robot Push Bloomberg · 2026-07-16
  3. Hyundai to buy SoftBank's remaining Boston Dynamics stake UPI · 2026-07-16
  4. Hyundai Motor Group Completes Acquisition of Boston Dynamics from SoftBank PR Newswire (Hyundai) · 2021-06-21
  5. Marc Raibert | RAI Institute RAI Institute · 2026
  6. An Electric New Era for Atlas Boston Dynamics · 2024-04-17